Capitulo 1

En el siglo XXI, se ha vuelto necesario eliminar la guerra como medio aceptable de resolución de disputas internacionales, del mismo modo que abolimos la esclavitud en el siglo XIX y el colonialismo en el siglo XX ...

 

“Reafirmando, además, que las disposiciones de los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 y del presente Protocolo deben aplicarse plenamente en toda circunstancia a todas las personas protegidas por esos instrumentos…”

Capitulo 2

 

Capitulo 3

 

... la combinación incierta de la falibilidad humana y las armas nucleares implica un alto riesgo de que ocurra una catástrofe. ¿Hay alguna justificación militar para aceptar ese riesgo? 
La respuesta es no.

La revolución tecnológica, aplicada al campo de la información y la comunicación, extendió el poder más allá de los gobiernos, fortaleciendo a individuos y grupos, y habilitándolos a jugar roles políticos que hasta el momento habían estado reservados al Estado ... 

Capitulo 4

 

Capitulo 5

En la centuria que pronto termina, 160 millones de personas habrán muerto en conflictos... Si queremos evitar la repetición de esta tragedia en el próximo siglo, es tiempo de empezar.

No bombardeen Buenos Aires, no nos podemos defender. Los pibes de mi barrio se escondieron en los caños, espían al cielo, usan cascos, curten mambos, escuchando a Clash.

 

Capitulo 6

 

Capitulo 7

 

La posibilidad de integrar a todos los países de la Región con el propósito de promover la Declaración “AMÉRICA LATINA: RED DE CIUDADES POR LA PAZ” se funda en la búsqueda de consensos para diseñar una política regional dirigida a desterrar del continente la guerra, el terrorismo y la violencia armada de cualquier origen.

 

Capítulo 4 - El Terrorismo

 

El ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 fue un síntoma 
de cambios más profundos que comenzaban a ocurrir en el mundo. 
La revolución tecnológica, aplicada al campo de la información y 
la comunicación, extendió el poder más allá de los gobiernos, 
fortaleciendo a individuos y grupos, y habilitándolos a jugar roles políticos que hasta el momento habían estado reservados al Estado. 
La privatización del poder crece hoy a pasos agigantados, al igual 
que el terrorismo, que no es sino la privatización de la guerra. 
Joseph Nye, The Paradox of the American Power

 

 

El 11 de septiembre de 2001 (11-S) marcó un antes y un después en la historia del terrorismo internacional. No solo los niveles de violencia y el número de civiles fallecidos en los ataques sobre el World Trade Center (WTC)28 resultaron inéditos por su crueldad. También fue la primera vez que el terrorismo aprovechó las nuevas tecnologías de la información como herramientas para coordinar atentados simultáneos sobre varios puntos estratégicos en los Estados Unidos. 

La fecha señala, en consecuencia y con horror, el primer atentado global de la historia del terrorismo. Pero no el último: una semana después del 11-S comenzaron una serie de atentados con ántrax, una bacteria mortal que los terroristas enviaron por correo a periodistas, políticos y empleados civiles en Nueva York y otras ciudades importantes de los Estados Unidos. Y el 11 de marzo de 2004 en Madrid (11-M)29 y el 7 de julio de 2005 en Londres (7-J)30, la organización Al-Qaeda volvió a emplear la técnica de ataques simultáneos en puntos neurálgicos con una la alta concentración de civiles en horas pico para repetir la masacre. 

Las víctimas de los tres atentados mayores cuya autoría se adjudicó la organización islámica liderada por Osama Bin Laden sumaron, de acuerdo con cifras oficiales, alrededor de 2.440 personas fallecidas y miles de heridos, la mayoría de ellos civiles. En cuanto a los daños patrimoniales, son incalculables: solo en los atentados del 11-S resultaron destruidos los edificios de las Torres Gemelas, el edificio 7 del WTC y el Hotel Marriott, cuatro estaciones del metro de Nueva York y la iglesia cristiana ortodoxa de San Nicolás. En total, 25 edificios de Manhattan sufrieron daños. En Arlington, una porción del Péntagono fue severamente dañada por el fuego y el impacto de un avión. Al cabo de un rato, una sección entera del edificio se derrumbó.

Sin emplear aún todas las ventajas de la tecnología de las comunicaciones pero con idéntica intención destructiva, el terrorismo internacional ya había actuado en los ataques con bombas contra la Embajada de Israel y la Asociación Mutual Israelita (AMIA)31 de Buenos Aires, producidos en marzo de 1992 y julio de 1994 respectivamente. Los atentados causaron un total de 114 muertos, más de 500 heridos y la destrucción completa de los edificios que ocupaban las instituciones así como varias construcciones linderas. 


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