Capitulo 1

En el siglo XXI, se ha vuelto necesario eliminar la guerra como medio aceptable de resolución de disputas internacionales, del mismo modo que abolimos la esclavitud en el siglo XIX y el colonialismo en el siglo XX ...

 

“Reafirmando, además, que las disposiciones de los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 y del presente Protocolo deben aplicarse plenamente en toda circunstancia a todas las personas protegidas por esos instrumentos…”

Capitulo 2

 

Capitulo 3

 

... la combinación incierta de la falibilidad humana y las armas nucleares implica un alto riesgo de que ocurra una catástrofe. ¿Hay alguna justificación militar para aceptar ese riesgo? 
La respuesta es no.

La revolución tecnológica, aplicada al campo de la información y la comunicación, extendió el poder más allá de los gobiernos, fortaleciendo a individuos y grupos, y habilitándolos a jugar roles políticos que hasta el momento habían estado reservados al Estado ... 

Capitulo 4

 

Capitulo 5

En la centuria que pronto termina, 160 millones de personas habrán muerto en conflictos... Si queremos evitar la repetición de esta tragedia en el próximo siglo, es tiempo de empezar.

No bombardeen Buenos Aires, no nos podemos defender. Los pibes de mi barrio se escondieron en los caños, espían al cielo, usan cascos, curten mambos, escuchando a Clash.

 

Capitulo 6

 

Capitulo 7

 

La posibilidad de integrar a todos los países de la Región con el propósito de promover la Declaración “AMÉRICA LATINA: RED DE CIUDADES POR LA PAZ” se funda en la búsqueda de consensos para diseñar una política regional dirigida a desterrar del continente la guerra, el terrorismo y la violencia armada de cualquier origen.

 

Capítulo 7 - La Región

 

La posibilidad de integrar a todos los países de la Región con el propósito de promover la Declaración “AMÉRICA LATINA: RED DE CIUDADES POR LA PAZ” se funda en la búsqueda de consensos para diseñar una política regional dirigida a desterrar del continente la guerra, el terrorismo y la violencia armada de cualquier origen.

Los valores y los objetivos comunes sobre los que se funda esta integración son aquellos que quedaron plasmados en la Declaración Política del MERCOSUR, Bolivia y Chile como Zona de Paz53, firmada en Ushuaia el 24 de julio de 1999 por los presidentes de Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia y la Argentina, en representación de los gobiernos de las seis repúblicas, todas integrantes de la Región. 

La Declaración de Ushuaia ratifica su compromiso con la Carta de las Naciones Unidas54 y la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA)55, al tiempo que reafirma el pleno apoyo al Tratado de Tlatelolco56 y la plena vigencia del Compromiso de Mendoza sobre la Prohibición Completa de las Armas Químicas y Biológicas57. A través de esta Declaración, los seis países firmantes declaran al área comprendida por ellos “zona de paz” y “libre de armas de destrucción en masa”. Acuerdan el fortalecimiento de mecanismos de consulta y cooperación sobre temas de seguridad y defensa, la promoción de su articulación progresiva y el avance de la cooperación en el ámbito de las medidas de confianza y la seguridad, así como la promoción de su implementación. Convienen asimismo apoyar en los foros internacionales la plena vigencia y el perfeccionamiento de los instrumentos y mecanismos de no proliferación de armas nucleares y de destrucción en masa, y avanzar hacia la consagración del MERCOSUR, Bolivia y Chile como zona libre de minas terrestres antipersonales y procurar extenderla a todo el continente.

Esta declaración, reafirmada en 2002 por la resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas58 —titulada “Zona de Paz y Cooperación Sudamericana”— e incluida en las Normas del Ciudadano del MERCOSUR59, sienta las bases de la futura integración al Proyecto Guernica de los socios del MERCOSUR —al que se está incorporando también Venezuela— y las naciones hermanas de Bolivia y Chile.

Cabe destacar, no obstante, que la intención de garantizar la paz en la Región data de 1985, cuando los entonces presidentes de la Argentina y Brasil, Raúl Alfonsín y José Sarney, decidieron abrir en forma mutua los programas nucleares de ambos países como un gesto de confianza y sentar las bases para la integración que daría lugar al MERCOSUR. 

La continuación de este enfoque de apertura propició la creación, en 1991, de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC)60, un organismo binacional responsable de verificar el uso pacífico de los materiales nucleares y asegurar a la Argentina, Brasil y el conjunto de la comunidad internacional que todos los materiales nucleares se utilizan en ambos países con fines exclusivamente pacíficos.

 

 

obtener publicación formato pdf

Proyecto Guernica - Ciudades por la Paz - Adhiera aquí